sábado, 21 de mayo de 2011

Cuando sabes la verdad, podes elegir que hacer con ella. Podes negarla o podes aceptarla. Buscamos desesperadamente la verdad, esa misma verdad que nos da miedo escuchar. Si negas la verdad va a ser tu responsabilidad cuando te explote en las manos. La verdad libera, porque uno es dueño de hacer con ella lo que quiera... incluso negarla. Pero yo no niego la verdad.
Ya esta, ya sabes la verdad, ahora no hay nada que ocultar ¿que vamos hacer? ¿Ponernos a llorar? NO.
Ya sabemos la verdad. Ahora podemos llorar o podemos conservar la alegría. La verdad no se interpela, no se pregunta, nos arrincona y muchas veces no hay respuesta. La verdad a veces, no da certezas, sino algo mucho más peligroso: dudas. La verdad asusta. La verdad despierta, acude y paraliza. La verdad desnuda, incomoda. La verdad libera y confunde. Pero la verdad también nos da la fuerza para afrontarla con alegría. La verdad a veces duele, pero sin lugar a dudas, la vedad es, fue y será… la fiesta de todos

No hay comentarios:

Publicar un comentario