martes, 7 de junio de 2011


Yo entiendo, creeme, entiendo. Yo también fui tú, yo también estuve en el umbral, yo también me marché, creeme sé lo que piensas y lo que no. No me mientas.
No tiene sentido, conozco demasiado este juego como para caer en él, como para sufrir por él, como para esperar algo distinto de lo que es.

Yo misma inventé los atajos, cada camino, cada desvío, cada balla.

Ahora, déjame tranquila, déjame en esta habitación sin ti, que cuando dijiste querías irte, para mi corazón te marchaste poco importó si tu cuerpo se quedó o no.

Las palabras, mi vida, tienen la fuerza de un fuego, tienen el verbo creador y destructor.

Tú elegiste las palabras del amenazado, del asesino. No escondas el puñal, fue tu arma, camina orgulloso, asume.

La vida es así, qué pensabas, ¿quién te mintió?, ¿por qué quieres mentirte?, ¿mentirme?, ambos sabemos que este es el final y no hay nada más que decir, todo está claro.

Y ya sé que algo de confusión te amenaza allá afuera, que el arrepentimiento puede caer en el café que más tarde sorberás, será amargo, lo sé, lo sabes pero eso nada cambia, que nada tiene que ver ese sabor en tu lengua pastosa con el desenlace.

Si piensas que retrasando tu partida dolerá menos, lo siento, sabes que no será así. Que a ti también te dolerá, quizás más que a mí, pues yo culpa alguna guardo. Pero la vida se camina, aprende y no mires atrás, sólo encontrarás una tierra equivoca, llena de abismos, de ficciones, de pesadillas, nada real.Todo será como ese sorbo amargo de café, de lengua pastosa, de garganta cerrada, de pecho corrompido, de sexo vacío.

Tu sexo, querido, él notará mi ausencia, quizás más que tus brazos pero no te preocupes, será pasajero, hasta que encuentres otro sexo distinto al mío que encaje, con o sin más pretensiones, en el tuyo.¿Viste? Todo se sucederá.

¿El miedo? El miedo, mi vida, es una ficción. Existe sólo en la medida en la que se crea en él, tú lo creas, tú lo alimentas, tú lo haces fuerte; es tuyo. No tienes por qué seguir ahí, aún te veo, sé que no te has marchado, esperando quizás que yo salga corriendo y te suplique, y alimente tu ego, y te llore, y te grite, y me arrodille...¿Por qué esperas aquello que sabes jamás haré?
Sólo quiero verte ir, no regresar, perderte. De amor nunca supe mucho. Pero supe lo suficiente como para entender un final.

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