Una lágrima negra caía sobre sus gastados jeans, mientras una triste canción de amor sonaba en su iPod, ella contemplaba el paisaje, que, al ir en auto, pasaba como un rayo. Lo que más temía le estaba sucediendo todos esos sueños que ella tenía, rotos, como un papel mojado, siempre tan frágiles. Lo único que le quedan son sus esperanzas muertas y una máscara de felicidad que alguna vez fue, con esto, solo con esto, tendría que comenzar su nueva vida y aprender a sobrellevar su adolescencia.
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