Dos días. Cuarenta y ocho horas y estoy contigo. Subirme al primer tren y llegar. Y que tú me estés esperando en la estación. Volver a ver tu sonrisa. Y dejarnos llevar.
Porque cuando se cruzan dos corazones en una noche de verano, ya no hay forma de separar sus latidos. Convencidos de que esta vida no tiene final para nosotros, ni malos momentos.
Que el sol nos ciega pero, las tormentas de verano no nos dan miedo, sólo nos ayudan a volar.
Porque me has llenado la cabeza de sueños, y quiero despertar contigo, comernos el universo a pequeños mordisquitos y planear el asalto al mundo juntos.
Bésame en espiral, que yo te digo al oído que el otoño no tiene por qué ser tan malo.Podemos romper la gravedad con nuestros abrazos y flotar siempre. Porque tu sonrisa es mi rutina preferida, y ya la echo de menos. Porque voy a perderme contigo en tus sábanas frías cada noche y cada mañana, y todos los días veintitrés voy a hacerte cosquillas en la columna vertebral, pero sólo si me prometes que vas a sentir las mismas mariposas que la primera vez.

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