A veces lo llamo sólo para escuchar su voz y después corto el teléfono. Un “hola” puede llenar mi día de alegría o terminar de destruirme. Te diría tantas cosas. Esas cosas que siempre tuve que callar para no arruinar el momento e impedir que te vayas de mi vida. Hoy estoy arrepentida y si te volviera a ver te diría cuántas ganas tengo de tenerte conmigo, aunque sé que es improbable. Pero ya es tarde, te fuiste y como siempre me quedé con las palabras a flor piel. No sé si será lo mejor, no sé si será lo peor, pero alguna razón debe haber. Lo único que espero es estar entre tus recuerdos.

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