martes, 19 de julio de 2011

Mira, te voy a ser sincera. No tengo nada que pueda decirte para convencerte. No tengo palacios, ni castillos, ni soy ningúna princesa. No tengo suerte. No tengo metas, ni objetivos marcados, ni pautas con las que lograré llevar a cabo mis sueños.
Lo único que puedo ofrecerte, es hacerte reir. Pintar sonrisas a tus días tristes. Dibujarte un corazón en el suelo del portal de tu casa con nuestras iniciales. Despertarte cada mañana susurrándote al oído que te quiero. Escribirte la carta más bonita del mundo. Recorrer todos tus lunares con la punta de mis dedos. Seguirte en silencio y sin que te des cuenta, para en el momento más inesperado, taparte los ojos por detrás y murmurarte al oído la letra de alguna estrofa de cualquiera de nuestras canciones. Hacerte feliz cualquier día que se te ocurra salir a la calle, y me encuentres sentado en esas escaleras, esperándote. Sorprenderte siempre que pueda, para que te quedes con la boca abierta y yo pueda cerrártela. Callarte a besos, y descubrirte rincones de Madrid que serán nuestros para siempre. Ser lo que nunca he sido. LUCHAR por ti sin rendirme y con todas las armas que estén a mi alcanze, sin darme por vencida nunca. Regalarte detalles de papel y conseguir de todas las formas posibles, que no te olvides nunca de lo mucho que te eché de menos mientras me faltaste...


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