martes, 19 de julio de 2011


-No lo entiendes. No se trata de que no esté enamorada de ti. Te quiero. Y te quiero muchísimo. Más de lo que te querrán nunca y de lo que nunca podré querer yo de nuevo. Y te echo de menos. Te echo de menos cada día, y tanto que no sabes lo que me cuesta reprimirme todas las cosas que podría decirte. Pero no va funcionar. No es porque tengamos fecha de caducidad ni nada por el estilo, sino porque hemos pasado ya suficientes penas como para repetirlo otra vez, ¿no crees? No se trata de que no de un voto de confianza a lo nuestro, sino, simplemente, que me he acostumbrado a esta vida, y ya no sé si quiero acordarme de cómo sería vivirla contigo.

-Vale, vale. Pues te propongo una cosa. Escucha atentamente: Mientras yo voy corriendo al baño, tú cuentas hasta cien y después me sigues, ¿de acuerdo?
-¿Qué? ¿Qué parte de todo lo que te he dicho no te ha entrado en la cabeza?
-Ah, perdona. Se me había olvidado decirte que me da igual todo lo que va detrás del “pero”. Y que pienso hacer que a ti tampoco te IMPORTE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario