Llega ese momento, ese instante en el que te das cuenta de las cosas. Que el que juega siempre pierde, que de tal palo tal asilla, que las cosas que no pueden ir a peor siempre van a más, que la política no sirve para nada, que la competitividad es mala, que hay pocos en los que puedas fiarle y confiar, que el mundo está lleno de gente mala, gente que no sabe lo que significa un te quiero, gente que solo sabe hacerte la vida imposible, gente falsa, gente rastrera, gente con mucho pico y con poco corazón.
Pero también te das cuenta de que lo pequeño es grande día a día, que la perfección existe aunque tardes en encontrarla, que los pequeños detalles son los que te hacen sentir bien, que siempre habrá alguien para tí, que siempre tendrás un hombro al que apoyarte.Te das cuenta de quien es tu verdadero mejor amigo, tu mejor amiga y de quienes son tus pilares. Que sin un poco de lluvia jamás tendrás arco-iris, que sin un tú no hay un yo, que los valientes fuimos cobardes sólo para ellos, que habrá días buenos y días malos.
Y en ese mismo instante, justo en ese.. te das cuenta de que perderás amistades, pero también ganarás y que sólo las que permanecieron contigo desde el punto de partida hasta el infinito son las que merecen la pena, las que son de verdad. Te das cuenta que amigos verdaderos solo uno de cada cien, que tendrás muchos colegas pero amigos quedan pocos

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